Quien quiera que sea, escuche.
Pero procura estar alerta.
No son palabras, es que habla con la risa.
Siempre ríe,
disfrutando del sonido que quiebra el silencio,
medita con la hermosura de su presencia.
Siempre lo hace.
Al menos las veces que ahí estuve.
Razón para volver.
Seguramente sí.
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