jueves, 1 de abril de 2010

Arbol

Solo árboles, eso veía, eso miraba, eso queria observar.
Lograba el humor buscado para salir a caminar, recorrer calles y concentrarse en el dialogo que tendría con algún transeúnte para encontrar ahí, alguna palabra que le permitiera expresarse en el papel, momento que tanto deseaba por las noches.
Observaba aquellos que se ubicaban lejos de la vista del detalle.
Elección que se permitia para dejar que su imaginación logre poder en las hojas.
Uno de ramas firmes y largas, tenía las hojas de un verde oscuro y brilloso, con venas bien marcadas y nucleadas desde un centro corpulento, suave al tacto de aquellos que pudieran imaginar lo mismo.
También el tronco era motivo de lucidez, mirándolos capturaba fotos de una precisión casi real y sumergida en el universo de la naturaleza creativa conseguía airearse de la gris sensación que le dejaba la densa y descuidada ciudad.
Y aquel otro, era su paraíso, era su risa, era el alma propia en el punto más alto de felicidad, en él posaba su último pensamiento visual, para salir conforme a la búsqueda de la palabra reprimida, esa misma que sería liberadora de frases, pensamientos, ideas y porque no de recreación de estados de viva animosidad.

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