Insaciable apreciación del tiempo y el lugar.
Lasitud marcada por la desidia.
Riqueza mental abandonada por la incertidumbre.
Tal era la confusión, que por momentos acechaba el mismo palabrerío sobre la misma causa.
Cotidiana presencia de la duda durante esos tiempos.
Se decidió a brincar a los abismos de su inconsciente.
Encontró la ausencia de su ser y mas allá, halló luz,
con eso bastó para guiarse y atravesar las líneas cruzadas de un laberinto,
esta vez, con salida.
Fue cuando quiso, no antes.
Uno marca los tiempos de respuestas.
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Me gusta mucho este tema de las dudas, la incertidumbre y los momentos de las resoluciones. (que siempre llegan pero a costa de resignar algunas cosas, ¿no?) Muy bueno amiga.
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